dimarts, 19 de juny de 2018

Cursa del Foc


Esta crónica empezará por el final, por la carrera infantil.

Pero vamos a explicarlo bien.

Hace un mes, aproximadamente, hice de liebre en la carrera de Martorell. 

Después Ona hizo su carrera infantil. Estando por la tarde en el sofá, compruebo que Ona ha quedado cuarta. Por 7” no subió al pódium. Cuando se lo digo a Ona, se gira y me dice: “Papa, hemos de entrenar para la cursa del Foc”. Me quedó parado. Atónito. Pero me gusta su reacción.

Quedamos que durante esas 3 semanas, saldremos un rato los domingos por la tarde. Intento mirar cómo hacerlo, puesto que no tengo ni idea. Pero decido que más que entrenar, vamos a pasar un rato divertido entre padre e hija.

El primer domingo llueve, y lo suspendemos.

El segundo, nos vestimos y nos vamos a un polígono que hay al lado de casa. 

Buscamos una callejuela con sombra y empezamos a hacer algunos ejercicios. 

Ona se le pasa en grande, y yo más. Hacemos una vuelta de 600 metros, lo que deberá hacer el día de la carrera. Después de estirar y las fotos de rigor, para el postureo, ¡jaja! nos vamos para casa. Ha sido 30’ muy divertidos.


La tercera semana, decidimos cambiar el día de entreno. Por logística familiar. 

Así que lo adelantamos al sábado por la tarde. Nos vamos un rato a la playa, a jugar por la arena, hacer 4 ejercicios, y a mojarnos los pies en el agua.

Y por fin llega el día de la carrera.

A las 10:30h salen todos los benjamines y prebenjamines, y buen puñado.


Intento seguir y animar a Ona desde fuera, pero ella va más rápida y la acera está llena. Por eso, decido pasarme al otro lado, y esperar que vuelva.

Por allí también va Júlia, mi sobrina. Con su top de rítmica, ¡jaja!

Al rato, la veo. Ahí viene. La ánimo, y cuando faltan 150 metros para llegar a meta, la dejo de nuevo. Imposible pasar por la acera. Esta toda llena de padres, madres, abuelos, abuelas, … haciendo miles de fotos a estas campeonas y estos campeones.


Vuelvo a ver y animar a mi sobrina, que también está haciendo una buena carrera.

Me voy a buscar a Ona a la zona del avituallamiento. Ya ha recogido la bolsa de obsequios y su trozo de sandía.

Le pregunto que como ha ido. Dice que se lo ha pasado muy bien, y que al final ha hecho un sprint, ¡jaja!

Después de un rato, me pregunta que cuando iremos a mirar su clasificación. Le digo que se espere un poco, que todavía no han salido. No creo que haya ganado nada. Pero al final insiste tanto, que decido llevármela a ver si han salido ya.

Y llegamos a la lista, y allí esta. Miro y le digo que ha quedado tercera de las prebenjamines (600 metros en 3’23”). Se pone súper contenta, y me dice que tiene que ir a decírselo a Esther. Júlia ha hecho 3’32”. Ha quedado sexta de las prebenjamines.

Vamos para allí, y se lo dice a su madre, a Fede y a Isa. Esta súper emocionada.
Al poco rato, empieza el reparto de premios y dicen su nombre. Está nerviosa, vergonzosa y orgullosa de lo que ha hecho.



Más que el premio, que considero que debería darse algo a todos los peques que corran (desde el primero al último), estoy orgulloso de su actitud y su espíritu de superación.

Como entrenador, he decidido poner punto y final a mi labor. Como Guardiola, Luis Enrique y Zidane, me he vaciado y necesito un descanso, ¡jaja! (aunque si me cae alguna oferta suculenta, la estudiaré). Pero sí que intentaré seguir con esos ratillos de padre e hija, que tanto hemos disfrutado.

Y ahora que ya habéis leído la parte importante de la crónica, os contaré la historia de la 12ª Cursa del Foc.

Tener una carrera que empieza a una calle de dónde vives, y no ir, parece sacrilegio.

Además este año, por fin, eliminaba la parte fea del recorrido (los dos polígonos). Para algunos tendría su qué, pero para mí, ya me los pateo mucho durante el año, y me gustaba más un recorrido más urbano, con más animación y donde la familia me pudiera ver en más puntos.

Con estos cambios, intenté picar a los Dani’s (Dani Soriano y Dani Llorens (Hoommerr)) para que hicieran en mi pueblo la Dani’s War Revenge. No tardaron mucho en “caer”, aunque que creo que fue más por el precio (4€) que por mi efecto de atracción.

Hecho esto, me quedaba la segunda cosa que más ilusión me hacía. Poder hacer los consejos express para el blogmaldito. Le pedí a David si me dejaba hacerlo, y no me puso ninguna pega. Al revés, me animó a hacerlo.

Así que un lunes que tenía fiesta, cogí la cámara de foto, y realicé el recorrido de 5 kilómetros analizando cada curva, cada zona, para poder ayudar a todos los que quisieran venir a hacer esta carrera.

El martes, antes de la carrera, David lo colgó en su blog, y para mí fue todo un orgullo.

Respecto a la “batalla” de los Dani’s, finalmente no tendría lugar. Dani Soriano nos comunica que no vendrá. Así, que el fin de semana anterior hablo con Hoommerr para ver que quiere hacer.

En principio me dice que bajar de 50’ estaría bien. Le digo que si quiere, podemos hacer la primera vuelta en 25’ y la segunda más rápida. Me dice que sí. En principio Fede también se apunta a este grupito. Y más tarde también lo hace otro compañero de corredors.cat, Diego.

Con todo esto planificado, llega el día D.

A las 6:30h me levanto. Almuerzo. Y a las 7:30h ya estoy en la calle para ir a buscar los dorsales de Dani, Fede, Ona y el mío.

A esa hora, no tardo ni dos minutos en recogerlos. Así que subo a casa a dejar el de Ona y su camiseta.

Cuando bajo, Dani me llama que ya está en Olesa. Lo voy a buscar, para ver donde podemos aparcar. No tardamos mucho en encontrar un sitio en uno de los descampados.

De camino para la salida, le doy a Dani su dorsal y su camiseta de corredors.cat, que recogí ayer en los 1000 metros sociales que organizaron en la Mar Bella.


Vemos a RubgyMan, Jorfer, Jaume y Josep en una cafetería, y entramos a saludarlos y hacer un café antes de la cursa (tradición corredors.cat, ¡jaja!)

Cuando salimos, ellos todavía tienen que ir a recoger el dorsal, ya veo a Fede y a Isa (que finalmente le apuntaron ayer a la de 5 kilómetros).


Le doy el dorsal a Fede, y le presento a los compañeros de corredors.cat.

También saludo a mi hermano y a mi cuñada. Harán la de 10 kilómetros y 5 kilómetros, respectivamente.

Foto de corredors.cat, y dejamos las cosas en guardarropía, pasamos por el lavabo, y nos vamos a calentar.


No hacemos el último kilómetro, pero si 800 metros de ida y 800 metros de vuelta.

Dani se va al lavabo y Fede se ha ido con Isa. O sea, que he perdido a mis compañeros de la carrera.

Pero por fin, a poco de empezar, nos volvemos a encontrar los 3.

A las 9:00h salimos.

Nos hemos colocado entre las liebres de 45’ y 50’.

La salida es cómoda, y me permite ver y saludar a mis fans.



En esta calle todavía da la sombra y se está relativamente bien.

Los primeros giros, son los peligrosos, pero esta vez nadie se ha caído. Además las obras que estaban haciéndose se acabaron el sábado y este año han retirado los vehículos aparcados de los dos lados, por lo tanto, la zona ha quedado más ancha.

Hasta la rotonda no puedo ver a Fede. Se ha quedado detrás de nosotros. Ha decidido salir con Isa, y además ha tenido que pararse a atarse de nuevo los cordones de las zapatillas.

Pero antes del primer kilómetro ya lo tenemos al lado. Cuando llega nos dice que ya va asfixiado, pero veo que aguantará poco con nosotros y se irá hacía adelante.

Ya veo a mis fans, que nos hacen la foto y nos animan.




Comienza un trozo bonito, pero con ligera pendiente. De esos tramos que no parecen subida, pero lo son.

Sobre el kilómetro 1,5 ya veo a la Chus, que nos avisa de un cartel que hay (para que no nos dejemos la cabeza en él) y nos anima. Le agradecemos sus ánimos.

Cogemos toda la sombra que podemos.

Pasamos por el kilómetro 2. Vamos bastante clavados. A Fede ya los llevamos unos metros por delante de nosotros.

Le comento a Dani que ahora viene una recta larga y con ligera pendiente. Que mejor guardar, y recuperar en la bajada “fuerte” donde podremos recuperar el tiempo que hayamos podido perder.

Así lo hacemos. Bajamos más fuerte, y llegamos al giro de 180º. Los voluntarios nos animan mucho, y nosotros no paramos de agradecérselo a todos ellos.

Antes del kilómetro 3, cogemos agua. Me la da Elena (hija de Carles y Chus).

El kilómetro 3 ya sale más rápido.

La gente se ha dispersado y vamos bastante cómodos.

Intentamos aprovechar el perfil de ligera bajada para arañarle unos segundos al crono, antes de la “gran subida”.




Y llegamos a nuestro primer encuentro con la subida más fuerte del recorrido. 

Solo son 200 metros, pero en la segunda vuelta pueden hacer mucho daño.

Lo pasamos muy bien. Y me permite saludar al Carles Font, al Cristóbal Zamora que van grabando y ayudando a una chica de su grupo.

Bajamos de nuevo y ya nos dirigimos hacia el cuarto kilómetro. Ya nos hemos puesto a ritmo de 4’45”.

En el kilómetro 4 y pico ya veo a Carles, que también nos anima. Le choco la mano, y nos vamos a por esa primera vuelta.

Me sirve para enseñarle a Dani el perfil de esta recta a meta. Hace falta vigilar el primer tramo, porque no sube mucho, pero sube.

Vamos a buen ritmo, y a media recta tenemos a Lorena animándonos.

Y ya nos vamos para el lado derecho para seguir con los otros 5 kilómetros. 

Antes, saludamos a Esther y Ona, que están allí animándonos y haciéndonos las fotos de recuerdo.






En este punto, le comento a Dani porque no dijimos de hacer la de 5 kilómetros, ¡jaja! Creo que ese mismo pensamiento lo ha tenido el 80% de los que hemos hecho la carrera larga.

Dani me dice que no cree que haga la segunda vuelta al mismo ritmo, que tendrá que bajar un poco el pistón. La primera vuelta la hemos pasado en 23’48”.

Antes de llegar a la zona de los giros, ya veo a Fede. Nos saludamos y chocamos las manos.

Intento no tirar mucho, pero ahora me encuentro bien, y voy unos metros por delante de Dani.

Él aguanta, yo no apretó más (pero tampoco aflojo) y vamos cogiendo a corredores y corredoras. Y eso, aunque parezca mentira, motiva.

Volvemos a recibir los ánimos de Chus, y de nuevo seguimos buscando esos trozos de sombra, ahora cada vez más justos.

El hecho que sean dos vueltas de 5 kilómetros hace que ya conozcas las sorpresas del circuito, y que puedas ir adaptándote a tus sensaciones. Pero las nuestras son bastantes buenas, porque mantenemos un ritmo constante (4’50”).

Hoy hace calor, y cogemos agua en todos los avituallamientos. Un poco para beber, y otro poco para mojarnos y refrescarnos.

Así en el kilómetro 7,5 vuelvo a coger agua. Esta vez me la da Joan (hijo de Carles y Chus). Ya he saludado a toda la familia en esta carrera, ¡jaja!

Y pasamos por el kilómetro 8. Le comento a Dani, que ahora hay que apretar los dientes. Lo tenemos y no podemos dejarlo.

Me pongo delante de él, y lo animo todo lo que puedo. Sobre todo para pasar con nota la segunda subidita.

Lo conseguimos y ahora ya sí que lo tenemos.

Al pasar por el kilómetro 9, Dani me dice que si hacemos el último kilómetro en 5’, estaremos en 48’.

Le digo que eso lo tenemos fácil. Que aguataremos a este ritmo hasta la mitad de la recta, y luego a darlo todo.

Me pongo delante y Dani me sigue.

Saludamos por última vez a Carles, y a por la recta.

A buen ritmo llegamos al punto de cambio de perfil. Aquí entre los ánimos de Lorena (incluida foto) y la proximidad de la línea de llegada, nos podemos a ritmo rápido.



Faltando unos 150 metros me adelanto un poco más para coger a Ona, y después de chocar las manos con Dani, entramos los tres en un meritorio 47’31” (Dani 47’30”). ¡Perfecto! Le hemos ganado dos minutos y medio a lo que queríamos hacer. Y eso que ha hecho mucho calor. La segunda vuelta en 23’43” y ganando 14 posiciones.


Rápidamente, ya vemos a Fede que se ha marcado un 45’16”. Jordi ha hecho 40’59”. Las mujeres del equipo, Isa y Anabel, han hecho la de 5 kilómetros en 33’16” y 29’24”.



Después de un rato de charla y de cambiarnos de camiseta, nos hacemos una foto del grupo de hoy.


Después le damos el regalo al abuelo. ¡50 años ya!


Y todavía nos ha tiempo a Fede y a mí a subir a buscar el premio de mejor equipo de 10 kilómetros para corredors.cat. Como mola, se lo curran Jordi, Oscar y Josep, y lo cogemos nosotros, ¡jaja!

Después nos vamos, y suerte que otro compañero de corredors.cat, recogió el premio de equipo más numeroso. ¡Jaja! nosotros como Ona, con un premio ya estábamos contentos.


Ahora a por los 5 kilómetros de Pallejà, y a despedir la temporada el día de mi cumpleaños (¡42 tacos ya!)

PD: ¡Gracias a todos los fotógrafos por las fotos (Esther, Fede, Isa, Wolves, Lorena, ...)!

dilluns, 11 de juny de 2018

EL ARTE MÁS NOBLE ES HACER FELIZ A LOS DEMÀS (P.T. Barnum)

Al acabar la carrera de Martorell confirmé que volvería a hacer de liebre en la 3ª Carrera Popular Correos Express Sant Adrià por la ELA. Era una carrera especial para mí. Después de dos años realizando retos solidarios para recoger fondos para la Fundació Miquel Valls, no podría no estar allí. Y si además, podía sumar, ayudando a otros corredores y corredoras a realizar sus sueños realidad, no podía perdérmelo.

Gracias a los amigos de corredors.cat, volvería a llevar una de esas banderolas. En concreto la de 50’. Con mucha responsabilidad, como siempre que hago de liebre, y con algo de miedo. Le quitaba la banderola al capo de las liebres, Manolo. Él es todo un reloj suizo de los buenos, y me daba miedo, no hacerlo bien.

Por ello, estuve 3 semanas entrenando el ritmo, para ver que me sentía a gusto, y notar que todavía las piernas aguantarían estas 3 semanas que le faltan de temporada.

Conseguí que Fede, mi amigo de Los Martes, también se apuntará, por lo tanto, decidimos bajar juntos. Como su suegra vive allí, y él conocía mejor el terreno, bajamos con su coche.

A las 7:10h ya me pasa a buscar por casa.

35’ de trayecto y otros 10’ para encontrar un aparcamiento. Pero al final nos sale bien, y aparcamos a tres calles de la línea de salida.

De camino empiezan a caer 4 gotas, nada del otro mundo.

Recogemos los dorsales nuestros. Aviso a Manolo, pero todavía no ha llegado. Saludo a Quico, y juntos cogemos los dorsales del resto de liebres (Gemma, Daniel y Manolo (Jose y Quico ya lo tienen)).

En ese momento, Fede se da cuenta que se ha dejado el chip. Habla con los de la organización, y finalmente le dan un chip para colocar en el dorsal.

Nos vamos a hacer un café, al cual nos invitan los cumpleañeros (Quico y Jose) ¡Muchas gracias!

Unos minutos de charla, y al lío. Que hay que cambiarse y preparar las banderolas.

La organización nos deja un espacio en la carpa de La Sansi. Allí podemos montar todos nuestros cachivaches y cambiarnos, y de paso dejar las bolsas.

Mientras los demás se acaban de preparar, Fede y yo nos acercamos al stand de la Fundació Miquel Valls para saludar a Anna Rigola. No podemos hablar mucho, porque rápidamente me llaman para la foto de las liebres.


Hecho el postureo, ¡jaja!, nos vamos a deshacer el último kilómetro y así comprobar si está bien medido y calentar un poco.

Manolo nos va contando como es el perfil y la estrategia a seguir.

Pasamos el kilómetro 9, y Manolo decide ir a comprobar el 8. Y así lo hacemos, todos menos Gemma que se ha vuelto a la meta. Con la tontería llevamos casi 3 kilómetros y faltan 8’ y no estamos en la salida. Apretamos un poco y llegamos a nuestros puestos cuando faltan 5’ para la salida. Con el tiempo justo de coger señal y beber algo de agua que Fede ha ido a coger.


Hay mucha gente y eso mola. Cuanto más seamos, más reiremos y más dinero para la Fundació y los afectados por la ELA.

Con el calentón, noto que hace o va a hacer mucho calor.

A las 9:27h, minuto de aplausos en recuerdo de Isabel Rojas y de todos los afectados por la ELA.

Y a las 9:30h, empezamos.

La salida es complicada. Mucha gente, no todos colocados en el cajón que les tocaría, y tienes que hacer inventos para poder coger el ritmo. A parte, muchos giros, pero lo vamos consiguiendo y volvemos a pasar por el arco de salida, con un ritmo bastante bueno. Justo en este momento adelanto a la dupla TV3 (Arcadi Alibès y Xavi Bonastre). Xavi, que reaparece hoy después de una operación, me llama por mi apellido. Me giró y le saludo. Se enganchan a mí.  Todo y lo difícil que ha sido pasamos el primer kilómetro en 4’56”. Fede que lo llevo unos metros por delante de mí, me lo confirma.


Dejamos de callejear y ya encaramos la calle que nos llevará hacia la playa. Entre que es más ancha y ya nos hemos podido estirar, todo vuelve a la calma, y ya solo nos tenemos que preocupar de coger el ritmo de crucero.

Antes de pasar por debajo del primer puente, los que hacen la de 5 kilómetros se tienen que ir hacia la derecha, para volver por dentro del Parque Fluvial del Besòs hacia la meta.

El resto nos vamos hacia el primer baja-sube. Como siempre que hago de liebre, les digo que cojamos algo de impulso (sin apretar mucho), para después subir más relajados.

Así lo hacemos, y seguimos.

Aquí el bochorno empieza a hacerse notar, y suerte que no hay un día claro de Sol.

Los kilómetros van pasando y vamos salvando los nuevos pequeños escollos que nos deja el perfil de la carrera.

Ya estamos a tiro de piedra de la playa, y por la zona del polígono, me tengo que agachar para no tocar con la banderola en un control de gálibo.

En esta zona hace falta vigilar en los giros, por la presencia de arena en el suelo, que puede provocar un resbalón e ir al suelo.

Voy picando cada paso por el punto kilométrico, pero el cuarto no lo veo.

Pasado este punto, llega la subida más larga (200m) y con más desnivel de todo el perfil. Vuelvo a recordar que vamos muy bien de tiempo, por lo tanto, la subiremos más relajados para llegar con más piernas a arriba.

La pasamos muy bien, el grupo sigue siendo compacto y amplio, y eso me gusta.

Un giro de 180º y a por el avituallamiento. Les recuerdo que no se lo salten, que hace mucho calor y luego les puede hacer falta.

Fede se para, y me coge una botella con tapón. Me gusta llevarla por si luego más adelante alguien necesita.

El paso por el kilómetro 5 es de 24’30”. Es rápido, pero como dijo Manolo en esta parte del recorrido hay que ganarles unos segundos para ir más relajado en la parte del río, que sube e iremos con el aire en contra.

El kilómetro 6 nos vuelve al polígono y a cruzar de nuevo el puente para volver al lado de Sant Adrià del Besòs. Nos sale algo más lento, pero también ha ido bien para reagrupar el grupo.

De allí nos vamos a una zona adoquinada, que todos intentamos evitar.

Nos cruzamos con Manolo. Nos saludamos.

Me tengo que bajar de la acera, porque las ramas de los árboles están bajas y me las voy a comer todas con la banderola.

El ritmo sigue siendo bueno, y el grupo amplio.

Y llegamos al río. Bajamos una rampa y nos quedan unos 1500 metros rectos hasta llegar a la rampa de salida del río.

Como hemos podido comprobar en el calentamiento, el kilómetro 8 no está puesto (después he sabido que fue así, porque en caso de lluvia cerraban el camino del río). Intento cuadrarlo con el GPS. Veo que vamos bien.

Los ánimos de la gente ahora son más para que no se abandonen, ahora tienen que apretar los dientes, porque una vez salgamos del río ya lo tienen hecho.

El calor se va notando (y tengo que beber de nuevo de la botella que llevo), y el viento también.

Pero por fin llega la rampa, giro 180º y ya vemos el kilómetro 9.


Les aviso que cuando lleguemos al final de la calle, en el giro quedaran 500 metros. Y se nota el efecto meta. La gente empieza a apretar y eso me gusta. Es señal que no han ido asfixiados y que les quedan fuerzas para arañar algunos segundos más a ese sub50’.

Al girar veo a Manolo, que nos anima.

Le doy las gracias y sigo a lo mío. Ya queda poco y saldrá bien otra vez.

Dos giros y ya estamos a 80 metros de meta. Intento animar a los que llevo unos metros por detrás, lo tienen.

Mi fiel escudero
 


Me encanta esta foto!
Fede se espera y entramos los dos juntos, chocando las manos y haciendo el gesto por la ELA.



Al final 49’23”. Un poco rápido pero el GPS me ha dado 9,87kms. Me hubiera gustado clavarlo un poco más, pero estoy contento porque he llevado a un grupo grande mucho rato, y muchos de ellos al final se han ido hacia adelante, por lo tanto, buena señal.

Alguno viene a darme las gracias y eso me llena. Al final, es como un trabajo, y a todo el mundo le gusta que le digan que lo ha hecho bien.

Esperando a ver si llega la liebre de 55’, me viene a saludar otro corredor @robert_vilanova. Me dice  que no ha podido seguirme. Que al final hizo 52’ por colocarse mal en el cajón. Le digo que eso tiene solución, que a la próxima se coloque a mi lado, y lo volvemos a intentar. Así quedamos.

Recogemos los víveres, y a cambiarnos. Pasando por las fotos de rigor.


Ya llegan el resto de compañeros. Como siempre y por enésima vez, lo hemos vuelto a hacer muy bien.

Fede avisa a su suegra, que se acerca a vernos.

Nos despedimos de Anna de la Fundació, y para casa.

Hemos disfrutado, hemos hecho disfrutar a mucha gente, y encima hemos colaborado por una buena causa. ¿Qué más podemos pedir?

Ahora me toca recibir a los correcats a mi casa, el próximo domingo en la Cursa del Foc. Pero antes nos daremos una vuelta por los 1000m socials de Corredors el sábado 16.

¡Ah! No creo que ganemos los Premios Migranodearena a las personas más solidarias, pero si alguien nos quiere dar una ayuda os dejo el link donde lo podéis hacer. Solo es 1 minuto de tiempo.

https://premios.migranodearena.org/categoria/77/

(Fotos by Carlos Sancho, JJVico, Fernando, Federico, ... Gracias a todos por estos recuerdos)



dimarts, 8 de maig de 2018

CURSA DE MARTORELL

No me acuerdo cuando y como, pero hace unos días recibí una llamada de Oscar (RubgyMan) por si quería hacer de liebre en la Cursa de Martorell. No tardé ni un segundo en decirle que sí, y volver a defender la banderola de 55’.

Con todo esto montado pasaban los días, hasta el viernes por la tarde. Un tweet del Carles Castillejo y empezamos a picarlo a ver si pilla a nuestra última liebre (60’). Al ser un circuito de dos vueltas, es posible que lo coja antes de que pase por la primera vuelta. Carles tarda muy poco a entrar al trapo y aceptar el reto, ¡Qué grande!

¿Ganará la tortuga (en este caso liebre) a la liebre (Carles Castillejo), o se cumplirá la fábula?

Y así animamos los días anteriores, y presionamos a nuestro Carlos en su debut como liebre. ¡Qué jodidos somos!

El domingo amanece bastante tapado, pero en la web del Instituto Nacional de Meteorología (INM) pone que solo pueden caer 4 gotas a las 8h y que no lloverá hasta después de las 12h.

Con Esther y Ona, que también correrá en la carrera infantil, nos vamos a Martorell.

Aparcamos en un parking cercano a la zona de inicio de la carrera.

Solo llegar ya veo y saludo a Rafa Pérez (la liebre de 40’ y nuestro hombre mediático).

Con mis niñas, nos vamos a recoger los dorsales, camisetas y bolsas.

No hay mucha gente y todo va súper rápido.

Al salir, Ona y Esther se quedan en un parque infantil que hay delante de la salida y yo me voy a dejar las bolsas al coche.

Al volver me despido de ellas y voy a buscar a las otras liebres que están bajando de hacer un café.

Por el camino saludo a Jaume (compañero de Los Martes), Albert Valles, Gerard Franch y a David Francisco. Al cual felicito por su segunda posición, en su categoría en la Marató de Empúries.

Nada más entrar a la zona del pabellón, ya nos encontramos a nuestro “contrincante”. Nos saluda, y pide saber quién es el tal Xavi Crespo que lo ha retado, ¡jaja!. Le comento que por el conocimiento que tengo con sus piques con Angel (@Contadordekm) y por comentarios de Rafa Pérez, era fácil conseguirlo. Con el cachondeo, nos saludamos y nos vamos a cambiar, todo ello, pidiéndole que antes de empezar se haga una foto con nosotros (tal y como habíamos quedado por twitter).

La organización nos ha dejado un vestuario para nosotros, cosa que nos facilita toda la gestión de montar las banderolas, … Nos han cuidado muy bien.

Nos cambiamos y salimos.

¡Sorpresa! Está lloviendo. Con la esperanza que sea un pequeño aguacero, comenzamos a calentar.

Decidimos hacer el primer kilómetro para ver las dos subidas del recorrido.

Mis fans, se han ido a refugiar al coche.

Hacemos ese último kilómetro y el tramo final, y la lluvia no cede.

Seguimos dando vueltas en la pista del Club de atletismo, y el agua sigue.

Mientras tanto puedo saludar a Conxa Coca, que siempre es un placer.

Cuando decidimos parar, para resguardarnos un rato, aparece Carles Castillejo, que lleva un rato buscándonos para hacerse la foto con nosotros. Nos deseamos suerte, y empieza el reto.


Estamos unos diez minutos escondidos bajo un techado, pero parece que esto no tiene pinta de parar. Al final decidimos salir, y empezar a colocarnos en la salida.

Yendo para la salida me viene a saludar una corredora. Es Esmeralda Zaragoza. Me pregunta si soy LosMartesRun (mi avatar en Facebook). Me dice que siempre la etiqueto en Facebook y que cuando vio que haría de liebre de 55’, era el momento de buscarme para ponerme cara. Nos saludamos y nos deseamos suerte. Ahora ya nos conocemos.

Cuando estamos colocándonos, y deseándonos que salga todo perfecto, veo a Josep Corzo (Wolves). ¡Qué ilusión! Tenía que ser la liebre de 60’, pero hace días que me dijo que estaba lesionado y que había optado por ceder la banderola. Le saludo, y me alegro que esté allí, aunque sea para hacer los 5 kilómetros.

A las 10h, salimos. No hay muchos corredores, y la liebre de 60’ casi no tiene gente. Yo tengo también poquita gente. No sé si hay pocos inscritos o la gente con la lluvia se ha puesto lo más adelante posible.

La primera subida llega pronto, por lo que las piernas están enteras y lo hacemos sin mucho problemas. Recuperamos en la bajada y hacia la segunda y última de las dificultades de este circuito de 5 kilómetros.

Antes de llegar, y al pasar cerca del parking veo a mis fans, que han salido del coche para saludarme. Me alegro mucho verlas, y las saludo.

Aviso a todos mis compañeros de grupeta que haremos la subida a ritmo tranquilo.

Y así lo hacemos. El paso por el primer kilómetro nos sale clavado (5’30”).

Ahora el perfil ya es plano, pero el suelo está muy mojado y hay varios charcos. 

Algunos los podemos saltar o esquivar, pero otras veces no nos queda más que pisarlos.

El segundo kilómetro también lo pasamos en tiempo. Aquí ya podemos saludar a los compañeros que hacen de liebre de 45’ (Jorfer), 50’ (RugbyMan) y a la vuelta a la liebre de 60’ (nuestro hombre, ¡jaja!) (Carlos).

Es difícil mantener un ritmo porque el Polar se me vuelve loco, pero los kilómetros están saliendo sobre lo planificado.

No llevo un grupo muy numeroso, pero hay dos o tres corredores que hacen pinta que aguantaran bien. Yo les voy cantando los tiempos, y diciendo que vamos muy bien.

Sobre el kilómetro 4, miro a ver quién lleva dorsal rojo (5 kilómetros) para animarles a hacer el último esfuerzo. Algunos se van y otros siguen al lado.

Cuando estamos cerca de la glorieta que nos dejará en la bajada de línea de meta, veo a Carlos. Le digo que no veo a Carles, o sea, que tiene pinta que ganaremos el reto.

En la bajada, avisamos a los corredores de la carrera corta que se deben ir al lado izquierdo de la calzada, y los de la carrera larga nos quedaremos a la derecha.

Ya hemos dejado a los compañeros que han finalizado su carrera de 5000 metros, y nos quedamos con menos gente al lado.

Los speakers van diciendo que lo estamos haciendo bien, y que estamos cuadrando los tiempos. Primer cinco mil en 27’34”.

Ya veo a los voluntarios que están repartiendo las aguas. Les pido si tienen una con tapón. No me hace falta, pero la llevaré en la mano por si alguien del grupo la necesita más adelante.

Vuelvo a repetir a mis compañeros de grupo que haremos las subidas más lentas y las bajadas un poco más rápidas, pero que sobretodo  que cada uno la haga a ritmo cómodo. Quedan muchos kilómetros y es preferible no hacer esfuerzos ahora y recuperar después, donde el perfil es más favorable.

Al pasar de nuevo por la parte trasera del parking, veo otra vez a mis fans. Hoy no voy a tope, pero como me motiva. Las saludo con mucha ilusión, y nos vamos para la última subida.

Empieza la subida y me quedo solo con dos corredores. Hay un padre y un niño que se han quedado y otro corredor con ellos.

Al pasar por el kilómetro 6, perdemos 13”, pero el perfil de ahora es favorable y los podremos recuperar.

Hay menos corredores, y en las zonas donde nos cruzamos, intento animar a todos. Creo que lo consigo, porque alguna sonrisa puedo ver.

Hemos aumentado un poco el ritmo para recuperar ese decalaje, y hemos conseguido ir pillando a algún corredor que ya está sufriendo.

La lluvia no ha cesado, y ahora ya que no lo haga hasta la llegada, que así queda más épico. Y con todo ello, es de agradecer a los pocos valientes que con paraguas o chubasqueros han salido a animarnos. Por ello, a cada uno de ellos le doy las gracias.

Yo sigo con mis dos corredores al lado, y que les digo que ahora ya no pueden despegarse de mí. Y que los que llevamos unos metros más atrasados, se tienen que pegar.

Antes del kilómetro 4, pasada la Rambla de les Bòbiles, tenemos una zona de ligera bajada que nos permite recuperar las piernas.

Por esta zona, veo a Jorfer con la bandera en la mano. Le pregunto ¿qué hace? Me dice que va a buscar a Paco, un amigo suyo que ha venido a hacer la carrera y que he ido animando mientras nos cruzábamos.

En el kilómetro 9 ya hemos recuperado los segundos perdidos y tenemos alguno de margen.

Y setecientos metros después, me quedo solo. Todos han apretado para conseguir recortarle algunos segundos más al crono.

Y entro a mi ritmo, con los speakers animándome para que entre en meta cuando el reloj marque 55’, pero no cuenta que hay unos segundos de más (la diferencia entre la salida de los primeros y la nuestra).

Al final paramos el crono en 54’48”.

Pronto viene uno de los corredores que he llevado todo el rato al lado para decirme que ha hecho marca, que ha hecho 54’20” y ha bajado 10” su marca. ¡Wow! Eso me pone todavía más contento con el trabajo hecho.

Me giro y espero a que lleguen otros corredores de los que han ido con nosotros hasta casi el final. Saludo al peque que ha hecho los 10 kilómetros con su padre. Y después espero que llegué la liebre de 60’.

Y por fin ya vemos la banderola en la parte superior de la recta final.

Y como un reloj suizo, cruza la meta cumpliendo con su objetivo.

La primera pregunta es: ¿Te ha pillado Carles Castillejo? A la que nos dice que sí, que faltando 60 metros los ha cogido. Pero que una vez pasada la meta (en 30’11” y con lluvia, menudo crack), se ha parado para chocarles las manos. Este es el espíritu que me gusta de este deporte. Élite y populares juntos, haciendo de esto una gran fiesta. ¡Bravo!



Enhorabuena Carles, pero volveremos a intentarlo ¡jaja!

Empapados, decidimos ir a desmontar las banderolas, ducharnos y cambiarnos.

Una vez recogido todo y arreglados, podemos comprobar la faena realizada:

-      Liebre sub40 – Rafa Pérez    – 39’56”
-      Liebre sub45 – Jorfer           – 44’59”
-      Liebre sub50 – RugbyMan    – 49’54”
-      Liebre sub55 – Xavi Crespo  – 54’48”
-      Liebre sub60 – Carlos          – 59’55”

Después de la satisfacción del trabajo bien hecho, tocaba disfrutar de la carrera de mi peque.

Ya veo a mi mujer poniéndole el dorsal a Ona. Hará la cursa de 700 metros. Los primeros 300 metros en subida y luego plano y para abajo.

Ha salido controlando el esfuerzo y en la subida le puedo animar y hacerle una foto.


Al comenzar la bajada la veo que esta aprentando, ¡jaja!


Corriendo detrás de ella llego a meta y ya la veo con Esther. Está cansada pero se lo ha pasado súper bien. Vamos a recoger un plátano, una botella de agua y una botella de Powerade Zero (que ha gastado muchas energías y quiere recuperarlas, ¡jaja!).

Por la tarde, veo que ha hecho 3’34” (36” menos que el año pasado) y que ha quedado cuarta de categoría. Ahora dice que quiere entrenar, ¡jaja!

Solo me queda dedicar esta carrera a todas las madres, pero especialmente a 5 de ellas. A la mía, que se fue siendo mi hermano y yo muy pequeños. A mis 3 madres “postizas” que sin serlo me han cuidado como a un hijo. Ellas son Joaquina (mi segunda madre), Conchi (mi suegra) y Mari (la madre de mi mejor amigo, Bernie). Y como no a mi mujer, que hace 7 años que es madre y trajo al mundo la niña más bonita del mundo.

Y también se la quiero dedicar a Enrique, del Bar Los Faroles de Sant Joan Despí. El miércoles tuvo un pequeño “susto” que lo tendrá unos días en el Hospital, y que le ha roto el sueño de hacer el camino de Santiago caminando. Es el dueño del bar donde llevo 12 años almorzando, y la persona que durante todos esos días siempre ha estado allí, para hacerte una broma y sacarte una sonrisa, aunque no fuese tu mejor día. Esperando que se recuperé rápido y cumpla su sueño. ¡Ánimos!