Se acaba mi sueño en Donosti.
Estoy en una nube. ¡Ha estado un fin de semana espectacular!
Ahora quiero darle un descanso a
mis piernas (además se lo debo a mi familia), pero mi compañero Fede me envía
un mensaje diciéndome que se ha apuntado a la Mitja Marató de Vilanova i la
Geltrú.
Me lo pienso un par de días, y
finalmente me apunto. Él siempre se ha apuntado a las carreras que yo hago, y
ahora creo que tengo que hacer el esfuerzo para no dejarlo solo.
Aún así, decido hacer dos semanas
de medio “vacaciones” de correr, y sólo salgo dos días a la semana (martes y
domingos). Después de este mini break, comienzo a entrenar, aunque sin una
preparación especial. Intento hacer un día con mis amigos de Los Martes, un día
de series y un día de tirada larga por montaña con un perfil un poco más duro.
Las semanas van pasando, y llega
el día 14 de diciembre. La última semana no he tenido buenas sensaciones y lo
que pasará hoy es todo un enigma.
He quedado con Fede a las 7:45h
en Esparreguera. Lo paso a buscar y vamos hacia Vilanova. El trayecto no es muy
largo, y sobre las 8:30h ya estamos aparcados al lado de las pistas deportivas.
Vamos a buscar nuestros dorsales
y obsequios (camiseta).
Volvemos al coche y cogemos
nuestras maletas. Hace frío, pero parece que el día nos respetará y que no
lloverá.
Esperamos unos 30’, ya que
todavía es muy pronto. Nos hacemos alguna foto y recibimos varios mensajes de
ánimo de compañeros (Jordi, Patricia, otrolocoquecorre). Recuerdo un tweet donde mi hermano (Jordi) me
dice: “Apuesto por el sub 1h40 de @xyecrespo, con la mejor compañía posible
@fedecarrillosrus”. Yo le contesto que se ven muy bien los toros detrás de la
barrera (él está en casa calentinto, ¡jaja!)
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¡Que frío hace! |
Sólo falta media hora para
comenzar, y vamos hacia la zona de guardarropía. Nos sacamos la ropa, decidimos
qué ponernos (le haré caso a mí “Mister” Pedro Nimo, y solo llevaré una
pantalón corto y una camiseta corta) y salimos al exterior.
Comenzamos a trotar suavemente
por la pista de atletismo, y decidimos el ritmo que llevaremos. La
idea/objetivo es ir a 4’50” de media, pero el perfil de la carrera recomienda
hacer una primera parte más rápida (ligera bajada y bastante plano) y después
en la parte final (8km aproximadamente) coger un ritmo más cómodo, que permita
conseguir el objetivo.
Como mi Garmin murió hace unos
días, y el nuevo no vendrá hasta pasado Reyes, me tendré que fiar del ritmo que
me ponga mi compañero Fede.
Faltan unos 10’. Salimos de las
pistas y nos vamos hacia la calle que hay al lado, donde está la salida de la
Mitja. Hacemos un par de subidas y bajadas y estiramos un poco.
Nos posicionamos, y esperamos la
señal de salida.
A las 10h en punto, comienza la
Mitja. Los primeros metros son en ligera subida y encima hay bastante gente,
cosa que dificulta mucho el poder coger un buen ritmo, pero hay que tomárselo
con calma, y no pagarlo más adelante.
Cuando llevamos un par de
kilómetros, la cosa se normaliza y ya tenemos en nuestras piernas un ritmo que
nos deja ir bastante cómodos, o esta es mi impresión. Fede no tiene la misma
impresión y hace cara de ir un poco más justo. Pero ya sabemos cómo es él,
siempre sufre al principio y después al final le vienen las prisas y las
fuerzas y no hay quien lo coja.
Entre el kilómetro 4 y 5, viene
el tramo que repetiremos entre los kilómetros 20 y 21. Intento coger alguna
referencia que me permita conocer más tarde la distancia que me faltará para
llegar a meta. Más o menos lo dejo grabado en mi cabeza, ¡a ver si me sirve
después!
Pasamos por el kilómetro 5 y las
sensaciones son muy buenas. Ahora viene un tramo del recorrido que hace bajada,
donde podremos ganar fácilmente unos segundos al reloj.
Hacemos toda la bajada y llegamos
a la rotonda que nos lleva hacia la zona del Puerto y la Playa del Far (donde
muchas veces Esther, Ona y yo vamos en verano a bañarnos).
En esta zona comienza un tramo
(kilómetro y medio aproximadamente) que pasa por dentro de la zona de puerto.
Es una zona con poca animación, pero la vista se distrae mirando las barquitas,
barcos y yates que hay amarrados.
Hecho este trozo, volvemos al
paseo de la playa.
Antes de pasar por el kilómetro
10, le pido a Fede que me de alguna referencia del tiempo que llevamos. No sé
cuánto llevamos, pero me veo muy bien.
Al pasar por el kilómetro 10, me
pregunta qué tiempo deberíamos llevar para hacer nuestro objetivo. Primero le
digo que 45’, pero después de volverlo a calcular, le digo que deberíamos ir
sobre los 49’ (exactamente 49’10”).
Él mira su reloj y me dice que
llevamos unos 48’ (me mintió, y una vez finalizada la carrera supe que habíamos
pasado los primeros 10 kilómetro en 46’).
Me creo el tiempo que me ha
dicho, y esto me anima. Hemos hecho los primeros 10km y llevamos unos 70” de
margen, que ya necesitaremos más adelante.
Le comunico que ahora tenemos que
coger un ritmo de crucero, o sea, 4’45”. Y continuamos así, hasta que llega la
parte de subida por la Rambla y la maldita carretera que nos lleva a Cubelles.
Primero el pie derecho, después
el pie izquierdo, vamos pasando las primeras dificultades. No hay síntomas de
aflojar, por tanto, entramos en la carretera de Cubelles bastante enteros.
Es una carretera de subidas y
bajadas, que transcurre entre los kilómetros 16, 17 y 18.
Hacemos la ida bastante bien, y a
la vuelta consigo pasarla, pero comienzo a notar que ya llevo muchos kilómetros
y sufriremos en los 3 últimos.
Ahora Fede ya ha calentado
(¡Jaja!) y parece que está muy fresco. Le digo que voy un poco cascado, y que
no podré apretar.
Entramos de nuevo a Vilanova y
comenzamos a ver más gente. Hacemos la recta que nos hace pasar por el
kilómetro 19 y volvemos hacia la zona del kilómetro 20.
Pasamos el cartel del kilómetro
20 y aquel tramo grabado en la memoria se ha borrado. Es una pequeña subida,
pero las fuerzas ya están muy justas. Cada vez veo un poco más lejos a Fede, y
llega un momento que decido pararme. Fede se gira y cuando me ve caminando, me
grita: “¡Corre, no te pares! ¡Cómo te pares te doy una ostia! (psicología
heavy, ¡Jaja!).
Vuelvo a ponerme a correr, aunque
a un ritmo muy flojo (o esto creo yo). Mi cabeza comienza a pensar que ya no
podré conseguir el objetivo. No tengo ninguna referencia, y por las sensaciones
creo que no lo conseguiremos.
Paso como puedo el tramo de subida,
hago la bajada, y a falta de 300 metros, vuelvo a hacer otro intento de
pararme, pero vuelve Fede, que se pone detrás de mí y me empuja.
Un poco decepcionado y pensando
que ya está todo perdido (y esta vez tan cerca de la meta), conseguimos entrar
a la pista de atletismo. Ya sólo quedan 97 metros.
Justo en ese momento, Fede me
dice que mire el marcado de la llegada. Lo miro y veo que marca 1:39:14. Mi
cabeza vuelve a pensar y compruebo que si apreto un poco podré ser sub 1h40.
Las piernas vuelven a coger
fuerzas, la cabeza dice que sí puede (¡ahora!), y en mi cara se dibuja una gran
sonrisa.
Hacemos este tramo y conseguimos
parar el reloj en 1:39:44.
Una vez pasada la línea de
llegada, le doy las gracias a mi compañero, mi gran escudero, y una gran
liebre. Me ha llevado engañado todo el rato, y ahora entiendo por qué se ha
puesto tan nervioso en el kilómetro 16 cuando me ha visto guardar los guantes
(él se pensaba que estaba mirando el móvil para ver qué tiempo llevaba), o su
afán de empujarme en el último tramo. Él sabía en todo momento como íbamos, y
ahora se lo agradezco mucho.
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Feliz de conseguir los objetivos |
Recogemos las bebidas, bolsa de
obsequios, la mochila y nos vamos a estirar y ducharnos (¡con agua caliente!).
Al salir de la ducha, vamos a
comprobar la clasificación final. Vemos que hemos quedado 351 (Fede) y 352 (yo)
con un tiempo neto de 1:39:30h. Són 4’25” menos que en la Media Maratón de
Somontano (Barbastro) y mi actual mejor marca. Fede también ha mejorado su
mejor marca en esta carrera, que era de 1h41’.
Hace un año mi mejor tiempo era
1:45:44 y ahora soy sub 1h40. Estoy emocionado, contento, feliz. Pero falta
hacer crítica, y para mejorar todavía más hace falta reforzar mi fuerza mental.
No puedo aflojar tan cerca del final, tengo que hacerme más fuerte mentalmente.
Lo entrenaremos, lo intentaremos.
Como siempre agradecer a todos
los que están siempre conmigo (Esther, Ona, Jordi, Sergi, …), los nuevos
(Patricia, otrolocoquecorre, Pedro Nimo, …) y al crack de Fede.
Ahora la semana que viene haré
una carrera de 5km a Viladecans (el pueblo de mi mujer). Esta carrera la hago,
no por iniciativa propia, sino para volver a ver con un dorsal a mi hija (Ona),
que hará una carrera de 400m y me volverá a ganar en el número de medallas que
tenemos cada uno.
Nos vemos.