divendres, 20 de maig de 2016

Si se puede (Can Mercader)

Después de una maratón y dos carreras largas de montaña, donde tampoco he ido al límite, me vinieron las ganas de probarme de nuevo en carrera de 10 kilómetros. Las piernas estaban fuertes, pero era una incógnita ver si estarían rápidas también.

Busco en mis planes de entrenamiento y encuentro uno de 4 semanas y con dos entrenos semanales de series. Engatuso a Sandra, Carles y Jordi a que me acompañen algún día, y comenzamos a hacerlas.

Las primeras impresiones son raras. Las series salen bien, pero tengo la sensación que corro como un pato (será que me estoy acostumbrando a los ritmos lentos de rodaje, ¡ja,ja!)

Todo va bien, hasta falta de una semana. Un sábado de prueba, donde la primera serie de 3000m sale en los tiempos buscados, pero la segunda se queda en solo 500m. Las piernas se quejan y no quiero forzar. A partir de aquí, empiezan las dudas, los dolorcillos esos que salen ante un nuevo reto.

Los días pasan, y llegamos al fin de semana.

El sábado pasamos a buscar los dorsales, digo pasamos, porque Ona también correrá. Recibo muchos mensajes de mis compañeros de fatigas, animándome para el día siguiente. ¡Cómo se agradecen esos apoyos!

El domingo, a madrugar. A las 6:30h en pié. Almuerzo y a las 7:30h ya estamos toda la familia en el coche dirección Cornellà (¡Qué haría yo sin mis fans!).

Por el camino recibo la llamada de Fede, que viene de fotógrafo-animador. ¡Qué grande eres, company!

Aparcamos a poco más de 50m de la salida y llegada. Esperamos 5’ y ya llega Fede.

Como todavía es pronto, vamos a hacer un café y pasar por el baño por segunda vez.

Me cambio, me despido de mis fans, y comienzo a calentar (hoy es necesario).

Por el camino comienzo a encontrarme algunos correcats conocidos (Pinelli, Jordi, …). Hablo con ellos, y me quedo haciendo el calentamiento con Jordi.

Hecho el calentamiento, últimos ánimos de mi familia y amigo, y nos vamos a la línea de salida. Intento ponerme entre las liebres de 40’ y 45’. Esperamos, y nos informan que debido a que no está la ambulancia, se retrasará la salida 15’. Ya tengo excusa, ¡ja, ja!

Hablo con Esther, Ona y Fede, y vuelvo a calentar unos minutos con Jordi.

Esta vez, sólo me da tiempo de despedirme de Jordi, y voy a la salida. Intento repetir lo mismo, y en esta zona, me encuentro a Manu, Dani y Miquel. Miquel quiere ir cerca de la liebre de 40’, Manu y Dani dicen que irán a ritmo de 42’, por  lo tanto, me apunto con ellos.

Ahora sí, con 15’ de retraso, salimos.
 
Buscando a Wally (gorra roja)
Los dos primeros giros son peligrosos. No es que seamos muchos, pero nos agrupamos todos para coger la trazada más corta, y hay peligro de caerse.

Pasado este tramo, me coloco detrás de Manu. Aquí ya vamos más cómodos, y pasamos el primer kilómetro según lo establecido (4’12”). Creo que ya tengo liebre, pero me dura poco. Rápidamente Manu se pone a tirar, y me doy cuenta que vamos a 4’/km, cosa que no me irá muy bien para llegar a los 10 kilómetros con ese ritmo. Decido dejarlo, y es cuando se pone a mi lado Dani. Él lleva un ritmo más parecido al mío, por lo tanto, vamos haciendo pasos juntos. A veces él por delante, y otras veces, yo.

Giramos, y cogemos dirección hacia la salida.

Por ahora los ritmos son un poco mejores de lo esperado, y todavía tengo buenas sensaciones. Hasta puedo hablar con Dani, y con otro corredor que llevamos al lado, que también quiere hacer 42’.

Vamos haciendo los tres juntos, y así llegamos a la primera vuelta. Miro el reloj y veo que he hecho los cinco primeros kilómetros en 20’43” (17” más rápido que el objetivo marcado).
 
Todavía con buena cara
Aquí ya he perdido el contacto con mis dos compañeros de viaje.

El calor empieza a hacer mella, y veo que será difícil mantener los ritmos de la primera vuelta.

No quiero desinflarme y perder todo lo que he hecho hasta ahora, por lo tanto, busco algo que me haga tirar hacia adelante, y allí lo veo. Unos metros delante tengo a Miquel, con su camiseta blanqui-blava. Decido no perder el contacto y mantener la distancia con él, si lo hago, conseguiré el objetivo (es una buena liebre, ¡ja,ja!).

Y así, con trozos con calor, y otros buscando la sombra, se pasan los kilómetros. Pasan tan rápido que cuando llega el punto kilométrico 9, pensaba que estaba en el 8, y eso me da fuerzas para no abandonar, y ahora darlo todo.

Se borra todo lo demás, y sólo veo a Miquel.

Recibo los ánimos de Jofrer y RugbyMan, y ya encaro la recta final.

Queda poco, y con una mirada rápida al reloj, veo que lo puedo conseguir.

La meta cada vez está más cerca, y pronto veo a Fede (con el móvil en mano para hacerme la foto de la llegada), y a Ona con la manopla azul. Voy a coger a Ona, pero Fede me dice que tire (luego me ha explicado que nadie entraba con niños, ¡qué pena!). No aflojo y entro con un crono de 41’56”. Estoy cansado, pero súper contento. Todo y las dudas de la semana, he conseguido bajar de 42’. ¡Espectacular!

Sufriendo. Último kilómetro en 3'53"

Voy recuperándome, poco a poco, y ya puedo hablar con Fede, Esther y Ona.

Recogemos el bocata, el donut, la manzana, el plátano y las bebidas.

Al llegar también veo a Nacho Cáceres. Fede le pide si se puede hacer una foto conmigo y Ona (yo soy muy vergonzoso), y él accede inmediatamente (qué gusto da el trato tan afable que tienen estos cracks).
 
Con Nacho Cáceres. ¡Qué crack!
Un poco más de charla con mis fans, y después con la colla de correcats que han ido llegando.

Recuperado del todo, llega el turno de Ona. Está nerviosa. Está haciendo un calentamiento y estiramientos que le ha enseñado Fede, ¡ja,ja!.

Nos esperamos, y finalmente, llega la última carrera, la de los más peques. Ona la quiere hacer sola, y la dejo en la salida, aunque hay tanta gente que me quedo detrás y tendré que correr detrás suyo hasta pasar la zona de vallas.

Salida, y Ona sale disparada (¡me ha costado seguirla!). Lleva buen ritmo. A media carrera (tenía que hacer 600m) se le ve cansada. Le voy diciendo que camine, pero ella sigue corriendo. Todos (han venido también Susana, David y Alex) la vamos animando, y su cara se llena de felicidad cuando ve a Esther y Fede haciéndole fotos.
 
Que pinta de corredora. ¡Qué guapa!
Recta final, apretamos la fuerza extrema (es un secreto entre Ona y yo, ¡jaja!) y entramos esprintando. ¡Qué campeona!
 
Otra medalla más. Ya tiene 8.


Está cansada, pero lo ha hecho genial (amor de padre).

Poco a poco se va recuperando, y ya ha cogido su bolsa para recoger la comida y bebida, aunque a ella solo le preocupa coger su donut.

Un poco antes, Fede le ha puesto su medalla. Se la ha ganado.

Ya hemos pasado una nueva jornada deportiva en familia.

Una ducha, un rato de parque con los peques, y a casa de los suegros a celebrarlo.

Ahora, la faena ya está hecha. Las próximas carreras serán para disfrutar, sin la presión del crono, ni ritmos. A sensaciones, y para divertirnos.

Lo que está claro, que si se entrena, si se puede.


PD. Un agradecimiento a la organización, por montar esta carrera sin grandes ferias, …, pero con un trato muy bueno para los corredores, y que se busca que pasemos un buen rato.


¡Nos vemos el año que viene!

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